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Notas de un lector

Es una esquina de cualquier olvido

Bajo el título de “Un tiempo nuestro” (Vaso Roto. Madrid, 2025), ve la luz una antología de Luis García Montero (1958).

Publicado: 26/02/2025 ·
10:51
· Actualizado: 26/02/2025 · 10:51
Autor

Jorge de Arco

Escritor, profesor universitario y crítico. Académico de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras

Notas de un lector

En el espacio 'Notas de un lector', Jorge de Arco hace reseñas sobre novedades poéticas y narrativas

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Bajo el título de “Un tiempo nuestro” (Vaso Roto. Madrid, 2025), ve la luz una antología de Luis García Montero (1958). En ella, el autor granadino ha querido reunir poemas que “hablan de las horas de lectura, de la hospitalidad de los libros y las bibliotecas, de algunos de los autores que me han acompañado desde la infancia, de la herencia que me invitó a recoger una antorcha para buscar un mundo propio. Más allá de la prisa, de la necesidad de consumir, usar y tirar, hablan de un tiempo nuestro”.

Desde ella y frente a ella, tiene el lector la oportunidad de sumergirse en un universo pleno de sugerencias, de lugares comunes, de espacios plurales que dan fe de un sincero amor a la palabra compartida. Porque en estas más cuatro décadas al pie del verso, García Montero ha sabido transmitir con humildad su pasión y su compromiso. Él mismo lo afirmaba tiempo atrás al anotar que, “de las dudas del propio trabajo, sólo llega a consolar la certeza de saberse dedicado a una tarea noble, que reivindica la dignidad humana, la conciencia individual y el diálogo con los otros.

Y, en verdad, aquí y ahora, ese diálogo está muy presente a lo largo de estas páginas, pues el cómplice mensaje que sostiene su acentuada narratividad, sirve para situarse en una inmejorable atmósfera desde donde aprehender las claves de su poética: una interioridad integradora, una sentimentalidad perdurable y un marcado apego a la tradición.

La compilación reúne muestras de catorce libros y, en ellos, puede respirarse una vívida memoria de la que el yo lírico se sirve para aproximar lo ido: “Hablo de aquellos años honestamente rotos./ El viento imprevisible daba la vuelta al mundo/ a través de los bosques y de los cazadores”. Aquellos paisajes, aquellos protagonistas, se hacen acordanza, pero también experiencia que gira en torno a lo acontecido y que ha dejado profunda huella para confrontar el mañana.

Los libros, las autoras y autores que fueron creciendo en la conciencia del poeta, los distintos escenarios alguna vez recorridos…, reviven en estos textos y dejan ver los gustos, preferencias y afectos del poeta. Y, así, San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo Antonio Machado, Rafael Alberti Pablo Neruda, Federico García Lorca, Miguel Hernández, César Vallejo…, se dan la mano en rincones tan variados como Madrid, París, Sevilla, Colliure, Roma, Milán, Washington… y completan una cartografía íntima y cómplice.

Además, en su conjunto, la antología viene tamizada por un manto amatorio que en muchos de sus poemas, cubre de vitalismo, de cálido decir las cosas más sencillas y cotidianas: “A través de los siglos,/ saltando por encima de todas las catástrofes,/ por encima de títulos y fechas,/ las palabras retornan al mundo de los vivos,/ preguntan por su casa./ Ya sé que no es eterna la poesía,/ pero sabe cambiar junto a nosotros,/ aparecer vestida con vaqueros,/ apoyarse en el hombre que se inventa un amor/ y que sufre de amor/ cuando está solo”.

Un oportuno y atractivo panorama, al cabo, el que asoma por estas páginas candentes, liberadoras y en las que late una voz flexible, abierta y necesaria: “Me habéis visto hacer noche/ en una esquina de cualquier palabra,/ amanecer sin ánimo de lucro/ en un deseo compartido/ con dioses y demonios (…) para buscar el verso que se fue/ en una esquina de cualquier olvido”.

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