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Jueves 19/05/2022  

Notas de un lector

De madrugada por las calles

Cincuenta y un años después surge, de nuevo, la posibilidad de acercarse a este movimiento de poesía estadounidense que es ya un clásico

Publicado: 02/11/2021 ·
09:52
· Actualizado: 02/11/2021 · 09:52
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Autor

Jorge de Arco

Escritor, profesor universitario y crítico. Académico de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras

Notas de un lector

En el espacio 'Notas de un lector', Jorge de Arco hace reseñas sobre novedades poéticas y narrativas

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Se reedita en la editorial albaceteña Chamán, la “Antología de la `Beat Generation´”que en 1969 diera a la luz Plaza &Janés. Cincuenta y un años después surge, de nuevo, la posibilidad de acercarse a este movimiento de poesía estadounidense que es ya un clásico de la estética de la década de los 70 de dicho país.

Basada en una contracultura más rebelde que revolucionaria, sus mimbres estaban entrelazados a un descubrimiento sin límites de experiencias que fueran más allá de lo cotidiano. La música -rock, jazz…-, las literaturas orientales -India, Japón…-, la diversidad de religiones -budismo, politeísmo…- confluyeron, a su vez, para articular un modo de actuación cercano al antisistema y armar una forma de creación más compleja que accesible.

   Marcos Ricardo Barnatán se encargó entonces de la traducción al castellano de los textos de los cinco autores aquí reunidos: Gregory Corso (1930 – 2001), Lawrence Ferlinghetti (1919 – 2021), Allen Ginsberg (1997), Jack Kerouac (1922 – 1969) y Philip Lamantia (1927 – 2005).

Su revelador prefacio da cuenta de los distintos factores y las variadas características que fueron conformando esta corriente: “Los beat no sólo hablan de poesía, hablan de todo. Utilizando las dos vertientes de la poesía moderna, escriben sus poemas acusadores y fantásticos, ligados a la realidad y sumergidos en los mundos brumosos de la imaginación más exacerbada. Abren el poema tratando de dar cabida en él a todos los elementos, sin ningún tipo de discriminación. Llevan hasta las últimas consecuencias el concepto de obra abierta (…) El verso adquiere, sin embargo, una fuerza admirable, alimentada por una enumeración caótica y una entonación sálmica, nombrando todas las cosas, elevándolas o destruyéndolas con una pasión solo comparable a los arrebatos místicos”.

    Leídos medio siglo después, puede apreciarse cómo los cinco escritores se aúnan en un decir derramado, en una voz combativa, solidaria contra la placidez, dadora de un universo renovador, distinto, distante de cualquier atisbo academicista y firme en su intento de construir una expresión inconformista, apartada de rancios clichés. La temática resulta amplia, pues había mucho donde sembrar aquellas flamantes semillas, aquellas palabras que empezaban a calar hondamente en la sociedad norteamericana. Porque, al cabo, había un mensaje que resultaba ser esencia común y el cual, el propio Kerouac, dejó claro: “La `Generación Beat´ va a ser la generación de mayor sensibilidad de la historia América, y por eso no podrá hacer más que el bien”.

   Al margen de estar de acuerdo o no con tal profecía, lo que sí ha quedado como indeleble huella es un canto, un grito múltiple y sostenido, todavíaresonante. Sorprende la acentuada vigencia de muchos de estos escritos, al igual que la dramática expresividad con que está modulada la verdad lírica de cada uno de los poetas compilados.

Son diversos, claro está, los ejemplos que podrían corroborarlo, pero quede como el más ilustrativo el mítico “Howl” de Allen Gisnberg, un agudoaullido que fue santo, seña e himno de aquel borbollón poético y vital: “He visto a los más grandes espíritus de mi generación destruidos por la locura, hambrientos histéricos desnudos,/ arrastrándose de madrugada por las calles de los negros en búsqueda de la droga urgente imperiosa, iniciados a la cabeza del ángel ardiendo por la antigua conexión celeste”.

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