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Martes 07/12/2021  

Andalucía

La campaña de Díaz hacia Ferraz enfanga ya el Parlamento

Podemos, PP e IU exigen a la presidenta que aclare si sus "ambiciones personales" se ven respaldadas con "recursos económicos o humanos" de la Junta.

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  • Susana Díaz

La oposición martilleaba ya desde hace meses a Susana Díaz con la punzante acusación de que su legítima aspiración de liderar el PSOE nacional podría jugarle una mala pasada a Andalucía si a cambio desatendía sus obligaciones al frente de la Junta. Hay quien le ha reclamado incluso la dimisión como presidenta si se impone en las primarias. La novedad es que lo que antes no pasaba de supuesta intención no declarada se convirtió el pasado domingo en evidencia tras el baño de masas de Madrid que elevó a oficial su gran órdago. El Parlamento andaluz no iba a ser ajeno este jueves al nuevo estatus de candidata de la presidenta y el rifirrafe quincenal  de la sesión de control, el primero tras la postulación, colocó a Díaz bajo la metralla dialéctica de quienes le exigen que se decante por un puesto u otro o, en su defecto, detalle cuánto le cuesta a las arcas públicas la senda que la conduce hasta Ferraz.

Podemos y PP, y en menor medida IU, esperaban a Díaz desde la trinchera rearmados con ese argumentario. Teresa Rodríguez fue la más contundente, quizás por la obligación de abrir brecha con la presidenta tras la insinuación del PP de que su  negativa a votar el miércoles el dictamen final de los cursos de formación que acabó salvando de toda responsabilidad a Chaves y Griñán ocultaba algún pacto oculto. Rodríguez no admite coqueteos con el PSOE y lució toda su artillería. Le exigió a Díaz que aclare “qué recursos económicos y humanos” está poniendo la Administración que dirige al servicio de su candidatura. Sin rodeos, la interrogó sobre “cuánto le está costando a los andaluces” su batalla interna de partido.

La acusación fue subiendo el tono, incluyendo el irónico. La líder de Podemos le reprochó a Díaz que tire de las orejas a Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, alto cargo de su Gobierno y declarado sanchista, por ocupar parte de su jornada en la batalla de las primeras cuando, al mismo tiempo, consiente que “su vicepresidente envíe SMS asegurando la asistencia al acto de Madrid” o que otros miembros de su organigrama participen en horario laboral en un acto de Juventudes Socialistas que derivó en la declaración de apoyo incondicional a la presidenta.

Díaz no le facilitó ningún dato ni tenía intención de atender la petición de que favorezca un relevo “transitorio” al frente de la Junta, pero le quedaba por sacudir a Rodríguez con la réplica de que quizá ésta costease en el pasado “su campaña personal” para las autonómicas con fondos del Parlamento Europeo, algo que extendió al pago de “guateques de sus compañeros, multas e incluso equipamientos audiovisuales”. Por si alguien albergaba dudas, la presidenta necesita dinamitar cualquier puente con Podemos para diferenciarse de su gran enemigo, Pedro Sánchez, que no descarta esa alianza futura.

Por todos los flancos

Antes que Rodríguez el coordinador de IU, Antonio Maíllo, ya había alertado de que la “mansa” respuesta de Díaz a las inversiones de Rajoy en Cataluña evidencia ya, por anticipado, que la duplicidad de cargos se le complicará en el futuro. El otro combate cuerpo a cuerpo debía llegar con Juanma Moreno. El líder del PP andaluz coincidió en argumentos con el resto de la oposición, pero llevó las acusaciones a su terreno: la batalla contra el Impuesto de Sucesiones. En ese campo de minas interrogó de nuevo a Díaz sobre cuánto le cuesta a los andaluces la campaña oficial de la Junta para la defensa del tributo, algo que también liga a una operación para lavar su imagen en la obsesión de que nada interfiera en su imagen de cara a las primarias. El dato no aparece aún en el Portal de la Transparencia. “No se puede usar el erario público para favorecer sus ambiciones”, llegó a reprocharle. Hasta mayo quedan aún un sinfín de capítulos.

Del "pida perdón" a la batalla de agendas

No hay tregua en la batalla personal y política que mantienen Díaz y Moreno Bonilla. La presidenta enlazó en una de sus respuestas la exigencia a éste de que “pida perdón” por la campaña que cree que maquinó en torno a los cursos de formación y que ahora estarían desmontando  “113 archivos” judiciales. También le aconsejó que si cree que desatiende Andalucía “comparemos agendas” al intuir que sale ganando. Lo mismo le había recomendado antes a Teresa Rodríguez, de quien auguró que "no trabaja ni la mitad" que ella.

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