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Lunes 02/08/2021

Campillejos

Antigua Navidad Giennense

Un año más quiero recordar datos que el costumbrista Rafael Ortega Sagrista nos legó sobra la antigua Navidad giennense. El ayuno y abstinencia exigidos...

Publicado: 19/12/2019 ·
13:45
· Actualizado: 19/12/2019 · 13:45
Autor

Rafael Cámara

Rafael Cámara es presidente de la asociación Iuventa y comisario del programa de Viva Jaén 'Jaén Genuino'

Campillejos

Campillejos es un blog que trata sobre la actualidad cultural y patrimonial de Jaén y su provincia

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Un año más quiero recordar datos que el costumbrista Rafael Ortega Sagrista nos legó sobra la antigua Navidad giennense. El ayuno y abstinencia exigidos antaño en la vigilia de Navidad, hacía que la Cena de Nochebuena fuera completamente distinta a las que actualmente celebramos. No se tomaba nada de carnes ni grasas animales y los dulces navideños sólo entraban en escena cuando se volvía a las casas después de la Misa del Gallo.

            En Jaén era costumbre tomar en Nochebuena una sopa de ajo, de cebolla o de huevo. Le seguía un plato de verdura de las huertas próximas y algo de pescado, si se podía.

            Sobre el año 1.908, la Iglesia Católica anticipó el ayuno de Navidad al día 23, e incluso al 22 si caía en domingo. De este modo, trató de evitar las numerosas infracciones a la regla impuesta, ya que en Nochebuena la abstinencia se convertía en demasiadas ocasiones en motivo de numerosas faltas, pues casi nadie la cumplía. Eso abriría las puertas a pavos, cochifritos y demás alimentos que degenerarían en las opíparas mesas actuales.

            Hasta no hace tantos años, los mantecados apenas se compraban.  Eran las propias familias las que hacían en sus hogares buenas dosis de alfajor, rosquillos de anís, de vino y un largo etcétera de delicias. Los mantecados se amasaban en las casas y se llevaban a cocer a los hornos. No era costumbre envolver los mantecados en papel, sino que se colocaban sobre una bandeja por tandas, espolvoreándolas de azúcar, hasta formar una deliciosa pirámide.

            Un exquisito elemento culinario propio de Jaén es el alfajor, de origen árabe, como su propio nombre indica. Nos dice Ortega y Sagrista que “es confitura navideña muy privada de Jaén, pues aunque en otros lugares hay dulces de tal nombre, no se parecen en absoluto al tradicional alfajor de Jaén”. Se hacían de miel, de azúcar o de cabello de ángel. Todavía muchas familias giennenses elaboran su alfajor e incluso hay quien comienza a recuperar la elaboración casera de mantecados.

            Espero que el año 2020 nos depare a todos Salud y Bienestar. ¡Feliz Navidad!

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