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Martes 27/07/2021

Educar para el futuro

Que no nos digan lo que necesitamos conocer

Tantos aplausos y bailes anestesian a una sociedad ya infantilizada por un buenismo que solo produce borregos

Publicado: 30/04/2020 ·
11:05
· Actualizado: 30/04/2020 · 11:07
Autor

Antonio Monclova

Antonio Monclova es biólogo, doctor en prehistoria y paleontología, master en arqueología y patrimonio

Educar para el futuro

Análisis, crítica y reflexión sobre las necesidades pedagógicas de la sociedad para difundir el conocimiento y la cultura

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Para la mayoría “ver es creer” y que ningún listillo diga que eso no es cierto. Para dar esperanza al paciente un buen médico le aconseja ser optimista y realista, pero muchos parecen considerar que hay pormenores de la pandemia que la ciudadanía no necesita conocer y por ello no hay motivo para mostrárselos. Comprendo que no se deban mostrar ciertas imágenes, pero quisiera saber cuáles serán esas cosas que dicen que no necesitamos conocer: ¿Será ver y oír a sanitarios extenuados y sin equipos de protección?, ¿será ver las unidades de cuidados intensivos masificadas o a las hileras de ataúdes?, ¿será hablar de los que mueren solos en sus casas y en las residencias?, ¿será escuchar a quienes lloran la pérdida de un ser querido y muestra su rabia al no poder despedirlo?, ¿será conocer el resultado de las pruebas para detectar infectados que tanto influirán en la vuelta a la normalidad?

Lo cierto es que todo esto se resume en que nos están diciendo que no necesitamos que nos cuenten la verdad. Increíble pero cierto. Como ciudadano afectado siento la necesidad de conocer la situación verdadera en que nos encontramos. No basta con ese baile de cifras que nos aportan a diario.

Unos números de contagiados mal contados por falta de un estudio serio de cómo se ha propagado el virus en la población, unos números de curados que son utilizados para decir que la cosa mejora y unos números de fallecidos tan inciertos que hacen perder la confianza en las autoridades y – lo que es más triste – ocasionan que mucha gente se esté acostumbrando.

No es de recibo que nos traten como a niños, el que no quiera enterarse de los datos o se sienta escandalizado por ciertas imágenes que se tape los oídos y que no mire. Es vergonzoso que muchos de los que ahora defienden que se maquille la cruda realidad de la pandemia antes no dudaban en inundar las televisiones, periódicos y redes sociales con imágenes dantescas de ahogados (niños incluidos), atentados, guerras y catástrofes.

Una pandilla de hipócritas y demagogos que antes hablaban de fallecidos para beneficiar sus fines y ahora dicen que hablar de las víctimas de la pandemia es utilizarlas. Los mismos que manipulan empleando expresiones como reconstruir la sociedad en vez de recuperar el bienestar y desescalada del confinamiento en vez de volver a la normalidad.

Tantos aplausos y bailes anestesian a una sociedad ya infantilizada por un buenismo que solo produce borregos. Una sociedad que acata un encierro que no es capaz de gestionar por falta de información, haciendo que muchos ciudadanos vivan en los mundos de yupi. Si los españoles no viviesen en el desconcierto y tuviesen la información completa sobre la pandemia, antes de aplaudir por las ventanas reflexionarían sobre por qué lo hacen y no pensarían solo en salir de casa. Recuerden: no podemos olvidar. Fuerza y salud.

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