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El Dedo

Tarde, mal y desautorizados

¿Cando se hicieron las pruebas, antes o después de autorizar la manifestación feminista del 8-M? Ese día ya había más de 350 casos diagnosticado y 17 muertos

Publicado: 20/03/2020 ·
10:07
· Actualizado: 20/03/2020 · 12:42
  • La manifestación.
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El Dedócrata

El Dedócrata no ha sido elegido a dedo. Es una opinión cualificada y rigurosa de la actualidad portuense

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El Dedo siempre apunta a los temas más candentes de la ciudad para no dejar títere con cabeza

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En estos días de reclusión obligatoria nos hacemos una pregunta ¿por qué Pablo Iglesias tras conocerse que su pareja estaba infectada por el coronavirus se presentó en el Consejo de Ministros sin mascarillas?, ¿sabía que la mujer del presidente también estaba infectada y que Sánchez iba a ocultarlo?, ¿compartían el plagiador y el coleta el secreto ocultado a todos los españoles que conviven con infectadas?, ¿desde cuando sabían que lo estaban?, ¿cuando se hicieron las pruebas, antes o después de autorizar la manifestación feminista del 8-M? Ese día ya había más de 350 casos diagnosticado y 17 muertos.

El 2 de marzo, es decir, seis días antes de la manifestación, la Unión Europea desaconsejó toda reunión multitudinaria pero aquí se le quitó importancia. El Gobierno ya conocía el dramático incremento de infectados en Madrid y a pesar de ello llamaron a manifestarse a cientos de miles de mujeres para celebrar el día del feminismo.

La izquierda progresista no vaciló en poner en peligro a tantísimas mujeres mientras que en Italia suspendieron el 8-M para protegerlas. La abogada comunista Carmen Almeida como otros progres decían que había que acudir a la manifestación porque el virus heteropatriarcal provoca más víctimas que el coronavirus.

Las consecuencias de tanta insensatez no se han hecho esperar y los hospitales están colapsados con miles de infectados. ¿Cuántas víctimas serán necesarias para que esta plaga política que nos gobierna pida perdón?

Pedro Sánchez debió aplazar el 8-M hasta el verano como se ha hecho con las Fallas, la final de la Copa del Rey o la Feria del Libro en Madrid. Naturalmente que es necesario apoyar las manifestaciones feministas, claro que es necesario contribuir a evitar el escarnio que la mujer ha padecido en España durante siglos, claro que la igualdad de género es cosa de todos en nombre de la libertad, pero no se puede cometer el grave error de autorizar una manifestación que las autoridades sanitarias, expertos en la materia no recomendaban.

Pedro Sánchez no lo hizo para incentivar el desgaste político que suponía el aplazamiento que suponía el tenerse que enfrentar con la ministra de Igualdad y a su vicepresidente. Irene Montero y Pablo Iglesias, la pareja no deseada en el Consejo de Ministros, son tan culpables como el presidente. No se puede poner paños calientes, las decisiones tienen que ser tajantes, las medias tintas y las ligerezas no resuelven nada.

El escenario que tenemos es una pesadilla, nos enfrentamos a un enemigo terrorífico que se expande a toda velocidad y que está matando a miles de personas en todo el mundo. Al frente de España tenemos un Ejecutivo cuyos principales integrantes están más preocupados por marcar espacio político y salir en la foto que por resolver este aterrador problema.

Un Gobierno impotente donde la vanidad y el poder prevalece por encima de la vocación del servicio público. El pasado sábado vimos al presidente y al vicepresidente en el Consejo de Ministros sin mascarillas com si tal cosa, viendo que sus respectivas parejas habían dado positivo en el test del coronavirus, y nos piden ejemplaridad para que permanezcamos aislados con el fin de no propagar la enfermedad, mientras ellos mismos se convertían en bombas víricas sin tener en cuenta a la cuarentena que están obligados. ¿Con qué autoridad moral apelan a nuestro sentido de la responsabilidad para que permanezcamos encerrados? ¡No tienen vergüenza! 

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