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Lunes 02/08/2021

El Dedo

Que te coja Dios confesado o al menos lo intente

Vamos, Fernando, que eres todo un regalito. Vete ya, hombre, vete ya y llévate contigo a todo el Gobierno

Publicado: 12/06/2020 ·
11:09
· Actualizado: 12/06/2020 · 11:10
  • El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska,
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El Dedócrata

El Dedócrata no ha sido elegido a dedo. Es una opinión cualificada y rigurosa de la actualidad portuense

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El Dedo siempre apunta a los temas más candentes de la ciudad para no dejar títere con cabeza

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Pasó un día y otro día, un mes y otro mes pasó y seguimos todavía sin conocer los muertos de don Simón. Oficialmente algo más de 27.000 y según el Instituto Nacional de Estadísticas sobre pasan los 43.000. Dentro de un año sabremos la cifra real de este maldito virus ha enterrado.

Por otra parte, los insultos, las acusaciones, los dimes y diretes que estamos presenciando en el Congreso de los Diputados, es una verdadera vergüenza. T

anto unos como otros han perdido la cortesía que debe imperar en un Parlamento que representa a todos los españoles, pero no es de extrañar si tenemos en cuenta que un Gobierno cogido con alfileres no le queda otra opción que no sea la confrontación a falta de argumentos. Un Gobierno como el encaje de bolillos tiene cogido con alfileres a sus ministros, empezando con Carmen Calvo, a la que muchos de ellos no están de acuerdo en su función como coordinadora y siguiendo con Nadia Calviño, vicepresidenta económica, enfrentada abiertamente a Pablo Iglesias.

Margarita Robles, ministra de Defensa, y Fernando Marlaska, ministro de Interior, que chocan continuamente. Reyes Maroto, ministra de Industria, y Alberto Garzón, ministro de Consumo, dos polos opuestos incapaces de entenderse. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, y José Luis Ábalos, enfrentados por el transporte y por la movilidad. Y así podríamos continuar.

En resumidas cuentas, un Gobierno cogido por alfileres que en cualquier momento puede saltar en cuanto el matrimonio político en el lecho conyugal tengan grandes desavenencias por culpa de la economía familiar, y naturalmente ya estoy viendo dormir a Pablo durmiendo en el sofá. ¿Se despertará sobresaltado? ¿Se le caerá el cántaro como en el cuento de la lechera? Y todas sus ilusiones desaparecerán. Su esperanza de estar ocho años en La Moncloa se vendrá abajo, ¿volverán las derechas como él dice, a las que califica de fachas asquerosas contagiado de golpismo?

Y como en otras ocasiones arreglarán el desaguisado económico van a dejar en herencia. Mientra tanto, es posible que veamos dimisiones de algunos ministros que no están de acuerdo con los criterios del presidente que tenía que haber cesado a Marlaska después de lo ocurrido con el coronel Pérez de los Cobos al que defenestró de un plumazo por no pasarle los informes del 8-M.

El caso, si llega a los tribunales denunciado por un presunto delito de prevaricación presentado por el coronel, obligaría a Pedro Sánchez a cesarlo. Ha salido en algún medio que el ministro de Interior no piensa dimitir, que no está dispuesto a perder su sillón, que le da igual la derecha, la izquierda o el centro. Tiene obsesión por el poder, que es incapaz de reconocer y asumir sus errores, que es arrogante y soberbio hasta la saciedad, no soporta que le lleven la contraria, como tampoco soporta ser el centro de atención.

Vamos, Fernando, que eres todo un regalito. Vete ya, hombre, vete ya y llévate contigo a todo el Gobierno.

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