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25/07/2021

El sexo de los libros

'Tuyo es el sol que adoras'

Éste es el título del último libro que he publicado y que es una colección de poemas en prosa.

Éste es el título del último libro que he publicado y que es una colección de poemas en prosa. Apareció bajo el sello Tierra de Nadie, de Jerez de la Frontera, el pasado mes de noviembre de 2020, antes de que la pandemia del Covid-19 se estableciera en nuestras vidas como una plaga medieval.

El título de la obra es un verso de Calderón de la Barca, concretamente de su drama El mágico prodigioso; pero mientras que en la pieza calderoniana el sol representa metafóricamente a una mujer objeto del amor de un hombre, en mi poemario el sol adquiere un simbolismo alquímico, y es que el texto está inundado por el hermetismo, el esoterismo, las ciencias ocultas y, por supuesto, la alquimia. Pero no sólo por estos saberes tradicionales y heterodoxos, contemplados con una buena dosis de ironía. En el libro hay partes que tratan sobre temas contemporáneos, fundamentalmente de carácter sociopolítico y económico, en una línea crítica con una situación social marcada por las injusticias y los desequilibrios. Esta combinación puede parecer, en principio, artificiosa e incluso arbitraria, pero no es así. Yo he intentado relacionar la naturaleza herética de las actividades esotéricas  con la oposición al orden imperante en una colectividad humana bajo el signo de la explotación de una mayoría dominada por una minoría hegemónica. He tratado de hacer confluir dos horizontes utópicos. Espero haber conseguido mi propósito.

El gran protagonista de esta obra es el lenguaje; un lenguaje experimental, creo, sin demasiados excesos, que intenta sugerir simbólicamente una realidad enigmática que parece escapar de nuestra comprensión total señalando  unas relaciones conflictivas entre los  seres y las cosas.

El libro cuenta con 11 cuadros del pintor sanluqueño Antonio Mejías Acosta y unas ilustraciones musicales del músico y musicólogo cartagenero Juan Jesús Yelo Cano, tituladas Paisajes sonoros, que pueden escucharse mediante un sistema QR a través de un teléfono móvil. Todo ello contribuye, indiscutiblemente, a realzar la parte literaria de la obra.

 

He seleccionado cinco poemas cortos del libro a modo de presentación del mismo, esperando sean del agrado del lector.

 

III

Fríamente el revólver dibujaba la masa del cadáver entre el crimen —un géiser, una planta carnívora— y el miedo a la verdad —paredón de los fusilamientos—.

Te dicen que el universo ya ha sido convertido en habitaciones para alquilar.   

Respuesta inverosímil a la pregunta equivocada de aquellos que abrazaron una causa perdida de antemano, las ondas concéntricas de muertos que enterraron a otros muertos.

O eres parte de la solución, o parte del problema; pero en medio no hay nada.

 

XXI

Sombrías estancias donde las mesas parlantes eran empujadas por las rotaciones del anemómetro y por la canción de la rosa de los vientos mientras arreciaba el vendaval con su artillería de vértigo azul de metileno.

De súbito, no importaba en qué desidia o fuego sobre las dunas de un litoral dormido, se abría un paréntesis de entusiasmo hacia la imantación de las brújulas desde una atmósfera de sodio comprimido y piscina probática.

Incluso Lucifer, el ángel caído, conservaba el recuerdo de su luz perdida entre los gritos en el aire de las aves aterradas, los peces contagiados por el blanco de España y los escarabeos en el pecho de los difuntos.

 

XXV

Lavado el oro por el fuego, el Cristo Cónsul en una selva india extrajo lo bueno de lo malo, lo mejor de lo peor, rejuvenecido y bicéfalo sin cuerpo ni alma.

Rey de los Siglos, omnisciente, inmortal por la termodinámica del útero de su madre intacta, en cuyo cuerpo laboratorio se fundó el arte de la Química y en cuyo seno mineral impenetrable arraigó el azufre del sol.

Marido y mujer, Marte y Venus en la onomástica de los espíritus ígneos e inaprehensibles, pactaron y rubricaron el misterio del cobre y el hierro, compartiendo los huesos calcinados en la ruta de las luminarias, con escolta de pastores corintios y las lecciones de los astrólogos caldeos que presagiaron el destino de la Piedra.

 

XL

Fuego de trasgresión de la idea y la materia en la tetraktys pitagórica por los diez dedos de ambas manos, número de la perfección que es fuente y raíz de la Naturaleza eterna.

Por las doce llaves de la Filosofía se cuecen los excrementos en calderas impasibles, se despoja de sus galas el hierofante que masculla la salmodia; el cero místico en las pirámides latentes.

En el infierno de las estadísticas, de cuerpos corroídos por el maleficio de la escritura anaconda en los párpados de Bóreas. Así fue resucitado el aristócrata Lázaro de Betania después de cuatro días haciéndose el muerto en la tumba.

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