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25/07/2021

Eutopía

Presente continuo

¿Qué conmemoramos hoy? Pues lo mismo que el pasado domingo. Porque no es un “día mundial”, es un presente continuo

Publicado: 10/03/2020 ·
12:12
· Actualizado: 10/03/2020 · 12:12
Autor

Belén Ríos Vizcaíno

Belén Ríos es trabajadora Social. Profesora de la Universidad de Huelva. "Gerenta" de Eutopía Formación

Eutopía

Activista Feminista. Compañera partícipe de la Defensa de los Derechos Humanos y Movimientos LGTBIQ

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¿Qué conmemoramos hoy? Pues lo mismo que el pasado domingo. Porque no es un “día mundial”, es un presente continuo. Salimos a las calles y nos hermanamos desde cualquier rincón de nuestra realidad. Lo cierto es que se han inundado las avenidas, las plazas y circunvalaciones de una oleada de personas que piden la igualdad, no sólo como valor superior de nuestro ordenamiento jurídico, sino como ese paisaje que deberíamos ver desde que abrimos las puertas de nuestras casas o centros de trabajo. Hemos escuchado cantos, vítores y consignas contra el patriarcado y el machismo. Pero seguramente la mayoría al regresar a casa, con la voz cansada y el alma al descubierto, tendríamos la misma sensación de inseguridad y escucharíamos las mismas blasfemias escupidas por esas facciones ultraderechistas iracundas, cuyos mítines están manchados de mentiras, ya alquitranadas, de tanto repetirse. El 8M no es sólo una movilización, es una “directiva” vinculante, una “misiva” urgente que insta a los poderes públicos y a la ciudadanía a tomar conciencia, no para un momento puntual, detrás de una pancarta, ni con el júbilo de la unificación… Es un “pin” sin fecha de caducidad que no tendría que sumar datos escalofriantes de las vejaciones de los derechos y libertades de las mujeres de todo el planeta. No deberíamos hacer recuentos de “asesinadas”, ni de mujeres y menores en equipamientos de acogida, ni del incremento vertiginoso de los delitos sexuales, ni de las llamadas al 016. Detrás de cada esquela hay una familia y un entorno destrozado por la violencia, por la resistencia a que seamos “simplemente iguales” a la par que diferentes. Y no me valen discursos paralelos sobre quiénes deberíamos estar o no, porque toda persona tiene cabida siempre que sus pasos sean coherentes. Nos necesitamos y la fortaleza reside en hacernos un “nudo” sin debilidades internas, porque los vientos vociferan todo lo contrario a lo que se promulga desde hace décadas y que España ha asumido como vinculante y de obligado cumplimiento, me refiero a la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos, a todas las Convenciones contra todas las manifestaciones de la discriminación y a los Tratados Internacionales… Mucho se perdió, se luchó y se ha esperado para que ahora estemos dándole de comer al monstruo, que aunque muerto físicamente, se le ha resucitado por una panda de oportunistas y descerebrados/as. Reitero… Presente continuo. Porque en poco más de dos meses, 14 mujeres y 1 niña han sido asesinadas. Porque el clamor de la Igualdad no es fruto del “radicalismo” sino de los “feminismos”, de seres humanos que no apostamos por las desigualdades, ni por la dominación ni la subordinación, ni por las brechas salariales, ni por los roles de género que siempre dañan la integridad de las mismas, ni por los estereotipos heredados por las bocas recalcitrantes, ni por las fobias a las diversidades. No nos dejemos embaucar por la pasividad o por la rumorología, o por la postura parasitaria de las/os “bien queda” que babean detrás de los privilegios. No nos sumemos a ese retablo sobrecargado de gárgolas y que ya está demasiado repleto y tiene hasta lista de espera. Que lo nuestro sea caminar para que los valores no sean enterrados en las fosas olvidadas y para escuchar a quienes desde los “camposantos” nos gritan que la Libertad siga viva y que nos dejemos guiar por ella.

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