Humor

Publicado: 19/04/2021
Autor

Federico Pérez

Federico Pérez vuelca su vida en luchar contra la drogadicción en la asociación Arrabales, editar libros a través de Pábilo y mil cosas

Matrícula de deshonor

Un cajón de sastre en el que hay cabida para todo, reflexiones sobre la sociedad, sobre los problemas de Huelva, sobre el carnaval...

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El humor tiene esa singularidad: o te gusta o no, y todo lo demás son matices que sacados del contexto adquieren otras dimensiones que ya en sí, cuestan aceptar
Parto de la premisa de que el humor es tan amplío y diverso que sería imposible simplificarlo y que cada cual tiene su sentido humorístico, su talón de Aquiles, esa singular conexión con nuestra risa, que se libera sin ataduras rompiendo las estructuras formales y lógicas ante lo burlón, lo absurdo o descarado sin una matriz que lo explique de forma concisa y clara. El humor siempre ha sido de esas materias que no atienden a razones, que se escapa de la ciencia y que engloba el todo o la nada dependiendo del contexto de uno mismo y/o de sus circunstancias.

Por ello, fabricar humor es una de las tareas más difíciles del arte interpretativo y requiere de cualidades y capacidades difíciles de cultivar. En estos días, Broncano y su equipo vuelven a ser virales en Huelva tras usar a esta ciudad como eje central de sus particulares sketches humorísticos, despertando la rabia y el odio de miles de onubenses que sienten dichas parodias como un atentado contra esta tierra. Particularmente pienso que estos chistosos y supuestos humoristas no me hacen ni puñetera gracia pero no seré yo quien les limite en su forma de actuar o censure su rancio enfoque socarrón, que no termina de cuajar en “este borde de Andalucía”.

El humor tiene esa singularidad: o te gusta o no, y todo lo demás son matices que sacados del contexto adquieren otras dimensiones, que ya en sí, cuestan aceptar. Seguramente, sí no se hubiesen extrapolado los chistes, pocos hubiésemos tenido constancia de ello, pero hoy toda Huelva sabe quién es Broncano y conoce bien su despectiva rima, que por cierto, tiene su punto. Yo le suelo dar importancia a lo que verdaderamente me preocupa y que cada cual se sienta herido donde y cuando considere; libertad siempre para ello.

Pero al igual que los límites del humor son muy difusos, la piel de muchos onubenses se desgasta con demasiada facilidad y puedo entender el enfado e incluso cierta indignación, pero de ahí a que la ciudad se divida por unos simples, irónicos y burlones chistes de mal gusto dice mucho, más de lo que debería. Creo que nos perdemos en pamplinadas, que curiosamente me hacen gracia, y en Huelva hay muchas más cosas por las que preocuparnos que seguirles el juego a cuatro impresentables que utilizan el humor como herramienta hiriente para atraer al público. Amigos onubenses, Huelva es mucho más que gambas, jamón y fresas. Hasta no hace mucho, era una pequeña ciudad con un gran sentido del humor.

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