El fracaso de las campañas anti

Publicado: 07/05/2021
Autor

Pedro García Vázquez

Pedro García es periodista. Director de Informativos de 7 Televisión y Publicaciones del Sur

Absit Invidia

Con la esperanza de ser entendido por lo que pone, y por lo que no. Eso sí, sin ánimo de ofender ni en castellano, ni en latín

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El ciudadano quiere cosas sencillas y recela de extraños comportamientos salvadores
Los y las madrileñas están hasta los huevos y los ovarios, según el caso, del Proces y sus circunstancias. Ya, por tradición, cualquier cosa procedente de Barcelona siempre ha sido vista con recelo por esa rivalidad histórica en lo político, económico y hasta en lo deportivo. De aquellos polvos del 1 de octubre han llegado los lodos del 4 de mayo ya que Isabel Díaz Ayuso ha hecho bandera de una especie de nacionalismo cañí, que hasta el momento apenas existía sabiéndolo canalizar como nadie antes, aunque Esperanza Aguirre también lo intentara.

La crisis territorial, a la que se refirió Pablo Iglesias en su despedida, ha sido un factor clave para entender lo que ha ocurrido en la capital de España. Los madrileños, hastiados, viendo permanentes concesiones del Gobierno de Sánchez e Iglesias a los independentistas catalanes han expresado su voto de castigo contra los partidos que integran el Consejo de Ministros. Ha sido un ya está bien. Perder de vista esta premisa es errar en el análisis del resultado de las elecciones a la Asamblea madrileña.



Además, los pactos contra alguien tampoco funcionan. La campaña antiAyuso se ha vuelto en contra de quienes la promovieron. El ciudadano quiere cosas sencillas y recela de extraños comportamientos salvadores como el realizado por Iglesias al abandonar la Vicepresidencia del Gobierno para rescatar a Madrid de una diablesa. Se equivocó en el fondo y en la forma -un video en su despacho- y ha supuesto la inmolación del líder de Podemos.

Por no funcionar, los pactos anti no funcionaron ni contra Jesús Gil, y que me perdonen la comparación. La campaña anti Gil cuando era alcalde de Marbella y su demonización (la justicia confirmó que con argumentos) hizo que repitiera en el municipio costasoleño y se convirtiera en una amenaza contra el Estado al ganar los comicios en ciudades fronterizas como Ceuta y La Línea. Madrid no es España. Que nadie se engañe. Lo que Ayuso ha logrado no lo conseguiría en el resto de la geografía nacional. Si no que se lo pregunten a Susana Díaz, que pensó que el mismo predicamento que tenía en Andalucía le llevaría en volandas hasta la sede de Ferraz, y ahora es cuestionada hasta en su terruño. 

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