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Martes 07/12/2021  

Lo que queda del día

¿Está usted triste?

Al alcalde de Madrid le preguntaron si está triste. Hay quien ha decidido que informar debe reducirse a un fatuo anecdotario, como los de Ibai Llanos con Messi

Publicado: 21/08/2021 ·
17:15
· Actualizado: 21/08/2021 · 17:15
  • José Luis Martínez-Almeida en su visita a Jerez
Autor

Abraham Ceballos

Abraham Ceballos es director de Viva Jerez y coordinador de 7 Televisión Jerez. Periodista y crítico de cine

Lo que queda del día

Un repaso a 'los restos del día', todo aquello que nos pasa, nos seduce o nos afecta, de la política al fútbol, del cine a la música

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Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre, José Luis Martínez-Almeida y Andrea Levy son algunos de los destacados referentes del PP nacional que han pasado este verano unos días de descanso en El Puerto, convertido hace años en destino preferente entre los asiduos a Génova, donde parece haber circulado con éxito y justicia el boca a boca.  Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, ha aprovechado su visita para deshacerse en elogios hacia su homólogo, Germán Beardo, que juega en casa, pero al que le bastan los indicadores económicos de este verano para reivindicar el papel que está desempeñando su ciudad como una de las principales locomotoras de la provincia a nivel turístico gracias a la calidad de la oferta y el destino, y con la ventaja de que este último sigue en fase de mejora -las obras aún en marcha recuerdan, a su paso, a lo que dijo Danny de Vito en su día de la capital de España: “el día que encuentren el tesoro será una ciudad impresionante”. Más pronto que tarde-.     

Almeida no solo ha hecho causa en El Puerto. También en Algeciras, apoyando a José Ignacio Landaluce, y en Jerez, a Antonio Saldaña, aunque la lectura veraniega que ha recomendado a la militancia tiene más que ver con el futuro inmediato de Pablo Casado y Juanma Moreno, gracias a las oportunidades que brindan al PP los bandazos continuos del presidente Pedro Sánchez y los desajustes de su ejecutivo, que con el reto a casi dos años vista de las municipales.

El PP, lanzado en las encuestas tras el cambio de tendencia inaugurado por la victoria de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, está convencido de la remontada, pero necesita impulsar su ola por encima de los beneficios que le otorga la mala percepción ciudadana del gobierno frankenstein, ante el temor de que les ocurra como a Juan Pablo II después de saludar a la muchedumbre desde el balcón de la plaza de San Pedro, cuando uno de sus allegados vio la necesidad de rebajar su euforia: “Santidad, creo que les gusta más el cantante que la canción”; y los populares están obligados a demostrar que las simpatías y el favoritismo que despiertan Ayuso o Almeida -casi equiparables a los de una estrella del pop- son exportables más allá de su propia imagen y en beneficio de la marca.

El alcalde de Madrid, que acaba de cumplir un año como portavoz nacional del PP, tiene asumido que, dentro de esa doble condición, está en la diana de cualquier pregunta, desde las obras de la plaza de España al conflicto en Afganistán, aunque esta semana reconocía su desconcierto ante una de las cuestiones que le hicieron hace poco en Madrid: “¿Está usted triste?”. Tras un regate inicial terminó por responder a la gallega, con otra pregunta: “Pero, ¿por qué me lo dice?”. Y le explicaron que se debía al hecho de que Díaz Ayuso ya tenía nueva pareja y él seguía soltero, por si eso le causaba tristeza entre tanta alegría compartida, se supone. Sin explicación me pareció hasta una pregunta original. Con ella se multiplican los demonios que me empujan a no entender lo que ocurre a mi alrededor. Puedo conjeturar varias teorías acerca del futuro electoral que aguarda al PP, pero soy incapaz de entender a qué vienen ese tipo de preguntas, o sí lo entiendo y mi depresión puede ir en aumento.

Hace unos días, el periodista Juanma Castaño recriminaba públicamente a Ibai Llanos una de las preguntas que le había realizado a Messi tras su presentación como jugador del PSG, como si apelara a su falta de profesionalidad. En el fondo no dejaba de ser una de esas polémicas que permiten a sus protagonistas retroalimentarse a costa de nuevos seguidores y críticos y acaparar titulares y presencia en redes, porque lo grave no era la pregunta, sino que el tal Llanos convierta en noticia el hecho de entrevistar al 10 argentino y no la entrevista por sí misma.

Menos mal que José María García no sigue en activo. Sufriría cada noche con él. Incapaces, no ya de entender, sino de adaptarnos a esta nueva modalidad de comunicación como forjada para alimentar nuevos egos y un anecdotario tan fatuo como explicarle a un alcalde por qué se le pregunta si está triste.

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