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25/07/2021

Patio de monipodio

La solución requiere voluntad

Si el Covid fuera un ser con raciocinio ya se habría ido después de la que ha formado, y habría dejado a la vista el trasero de políticos, politiquillos y...

Publicado: 15/03/2021 ·
22:32
· Actualizado: 15/03/2021 · 22:32
  • Coronavirus.
Autor

Rafael Sanmartín

Rafael Sanmartín es periodista y escritor. Estudios de periodismo, filosofía, historia y márketing. Trabajos en prensa, radio y TV

Patio de monipodio

Con su amplia experiencia como periodista, escritor y conferenciante, el autor expone sus puntos de vista de la actualidad

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Si el Covid fuera un ser con raciocinio ya se habría ido después de la que ha formado, y habría dejado a la vista el trasero de políticos, politiquillos y politicastros. Ahora resulta que la solución final puede salir de Andalucía, será porque en Andalucía “no se investiga”. Pues sí, se investiga y esta es una prueba, a pesar de los presupuestos. Tiempo llevamos sosteniendo que la mejor solución no es una vacuna. Menos aún cuando recién empezada, ya cosecha dos muertes conocidas; menos, por las prisas en ser el primero porque quien da primero gana doble, para luego encontrarse sin capacidad para producirlas. Se querían forrar y no son capaces de fabricar cantidad suficiente. Es el problema, uno de los problemas de aprovecharse de las desgracias, aunque en eso los campeones no son los fabricantes de ilusorios remedios físicos, sino los productores de ilusorias soluciones.


Y el Covid no se ha ido o eso parece y parece que se festeja. Será por lo bien que le viene a los políticos y a los extra-millonarios, los que siempre pescan en aguas revueltas. A los primeros les ha sido muy útil para justificar sin tener que soportar protestas por sus medidas autoritarias. Y cuanto más cerca peor. Pues la Junta de Andalucía “que lo iba a arreglar todo”, vaya como ha complicado la vida al ciudadano con el pretexto del aislamiento. Porque podría ser positivo hacer las gestiones por internet cuando los programas funcionen. Y lo sería también la gestión de información y citas por teléfono si los teléfonos fueran atendidos. Toda una maratón de barreras para realizar alguna gestión, aunque después nos encontremos los funcionarios de brazos cruzados tras sus mamparas de cristal, a la espera de algún afortunado ciudadano que haya conseguido ¡oh milagro! superar la carrera de obstáculos. Si no tuvieran el respaldo de la enfermedad ya habrían incendiado las redes y la calle. Lo están aprovechando bien. La cita previa se mantendrá pero ¿funcionarán los programas informáticos y los teléfonos en el futuro? ¿O esperan acostumbrar a obtener sumisión para mantener la des-organización cuando el Covid termine? Que terminará, pese a quien pese.


Y puede terminar aquí, en Andalucía, pese al riguroso ridículo de la inversión en investigación. Y no será una vacuna. Será el control de las citoquinas, será por la evitación de la tormenta de esa materia defensiva, por la que tal vez se ponga fin a la enfermedad, si la ineficacia gubernativa no ahoga la investigación antes de darle tiempo a terminar. Porque en este caso no se ahoga con dinero, sino con racanería. Con el tan hispano “que inventen otros” y el eficaz aprendizaje de la ineptitud -parece lo único en que aportan eficacia- tanto del gobierno central como, en mucha mayor cantidad, presencia y frecuencia, la Junta (des) gobernada por el tándem Eloy-Juanma. No se enteran, pobrecitos, que la capacidad investigadora de Andalucía precisa ayuda. Contra el Covid lo más eficaz y económico es inutilizar al virus. Y contra el desorden administrativo, no luchar por la inoperancia. Como el de Lourdes “siquiera como estaba”. Se es útil con voluntad y medios. Sobre todo con voluntad. n

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