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Sábado 25/09/2021

Quien a buen árbol se arrima...

Miedo al hombre

Recientemente una amiga cercana me refirió el temor y desagrado que siente en el desarrollo de sus relaciones sociales, que se transforma en miedo cuando...

Publicado: 14/04/2021 ·
09:56
· Actualizado: 14/04/2021 · 09:56
  • Mujer caminando sola por la noche
Autor

Manuel Ruiz

Manuel Ruiz es biólogo y ocupa el cargo de presidente de la Asociación Ecologista GEA de Jaén

Quien a buen árbol se arrima...

Cuaderno sobre la importancia de ser responsables medioambientalmente y otras cuestiones culturales y patrimoniales de Jaén

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Recientemente una amiga cercana me refirió el temor y desagrado que siente en el desarrollo de sus relaciones sociales, que se transforma en miedo cuando camina sola sin que necesariamente sea demasiado tarde. En el transcurso de la conversación me proporcionó un buen número de detalles y ejemplos de las formas de acercamiento agresivo y soez de muchos hombres. Miradas lascivas, ordinarieces envueltas en supuestos piropos e incluso intentos de abordar o seguimientos como si se tratara de una pieza de caza sin que medie ninguna intención al respecto por parte de ella, son el repertorio de situaciones con las que despacha, especialmente si se pone mona.

Lo que más me ha perturbado de esta conversación es la referencia a que el miedo hacia esa forma de comportamiento masculina es generalizado, porque este comportamiento también es generalizado. Me ha parecido muy grave que una mujer active todas sus alertas cuando va a pasar cerca de uno o varios hombres, que desista vestir como quiere ante el temor a que sentirse guapa se trastoque en sentirse acosada con los gestos, la mirada o comentarios agresivos o que llegue con el corazón agitado a su casa a causa del pánico que sintió al verse seguida por un hombre.

Miedo al hombre. No es sólo que exista una discriminación de género en el rendimiento por el trabajo, que haya un techo de cristal que frena el acceso femenino a puestos de dirección en casi todos los desarrollos profesionales, que exista desigualdad en la conciliación familiar o que una mujer tenga muchas menos probabilidades de encontrar un trabajo que un hombre, sino que además se vive con miedo al hombre, pero no únicamente las desdichadas víctimas de violencia machista por un maltratador en particular, sino una proporción amplia de mujeres en cualquier barrio de una ciudad cualquiera, Jaén por ejemplo.

Pese a la presencia permanente de noticias de desigualdad entre mujeres y hombres en los medios de comunicación, falta conversación entre ambos sexos para que los últimos se pongan en la piel de las primeras cuando ellas viven sus relaciones sociales. No se habla lo suficiente de los miedos cotidianos al hombre, ni nosotros nos interesamos por los que puedan sentir las mujeres que tenemos en nuestra esfera de relaciones afectivas.

Que el ejercicio de la libertad más básica en la sociedad provoque miedo es un grave síntoma de deterioro social que debemos abordar entre todos. Creo que no solo es una cuestión legal, sino un profundo problema de desequilibrio interior en el que predomina la expresión de los más bajos y básicos instintos, sobreexcitados en esta sociedad de la imagen y sin el ejercicio de unos valores morales, ya de por sí desacreditados.

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