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Moncloa exige silencio

Censuran la mordaza, pero prohíben que les lleven la contraria. Critican la dictadura, pero imponen el pensamiento único

Publicado: 17/04/2020 ·
10:47
· Actualizado: 17/04/2020 · 10:48
  • Pablo Iglesias y Pedro Sánchez.
Autor

José Antonio Vázquez

Periodista, analista político y especialista en comunicación institucional y corporativa. Secretario de la Asociación de la Prensa de Jerez

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Indivisa busca analizar la actualidad, fundamentalmente de El Puerto, desde la experiencia

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Quienes nacimos en plena democracia y hemos crecido viendo aumentar los principios de una sociedad libre y democrática, nunca llegamos a pensar que, en tan poco tiempo, veríamos cosas y actitudes muy parecidas a las que vivieron nuestros padres o nuestros abuelos. Y mucho menos que esos retrocesos vinieran de la mano de quienes llevan en una mano la bandera de la libertad y en otra la del progreso. T

odo lo que no sea del gusto de la ideología que se cree predominante y moralmente válida cada día es más perseguido y censurado. En pocos años hemos pasado de enarbolar la libertad de expresión y opinión a que desde el propio Gobierno se quiera controlar qué decimos, dónde lo decimos y cuándo lo decimos.

Comenzaron desde la izquierda creando una horda de bots en las redes sociales capaces de apabullar a mensajes, insultos y ataques a todo aquel que se atreviera a decir algo en contra de ellos, de los buenos, de los superiores.

Después ellos mismos crearon plataformas a las que pusieron el calificativo de “independientes” para dar certificado de veracidad a lo que se dijera (oh, casualidad, casi siempre hacia el mismo sesgo ideológico). Ahora ya no se admite que se piense distinto. No. Eso era antes, ahora lo plural, lo de progreso, lo moral, lo suyo es opinar como una determinada sociedad autodenominada de izquierdas.

Lo contrario, puro y duro fascismo, expresión casposa que rápidamente tiene que ser contestada con vileza en las redes sociales y, por supuesto, prohibido por ser delito o incitación al odio.

Lo que nos faltaba es que el Gobierno “progresista” no haga sino estar dando grandes y rápidos pasos hacia atrás en materia de libertades, apostando por una estricta censura desde Moncloa que, o nos levantamos pronto, o mucho nos costará salir de ahí. Peligroso camino ha emprendido un Gobierno al que ya no le importa siquiera guardar las apariencias ni disimular. Es su poder y lo piensan ejercer a costa de todo y de todos. Incluso de la libertad.

La censura del Gobierno a los periodistas y medios de comunicación en las ruedas de prensa televisadas, las inquietantes e inaceptables preguntas del CIS invitando a pensar que desde el Gobierno quieren que sólo puedan hablar las “fuentes oficiales”, la caza de bulos y fake news (pero las de los demás, claro, los de ellos no se le ocurra señalárselos) van dirigiendo este país a un negro episodio de censura, de mordaza (ay con lo que criticaron la que llamaron Ley Mordaza del PP). Piden libertad, pero solo para quienes secundan su pensamiento. Censuran la mordaza, pero prohíben que les lleven la contraria. Critican la dictadura, pero imponen el pensamiento único.

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